Y repaso cada minuto, cada hora, cada día para ver en qué me equivoqué, para encontrarle sentido, una respuesta concreta, para no aferrarme a esperanzas vagas. "Hoy no hay vuelta atrás" escuché, y sentí cómo mi cuerpo se partía en dos, cómo volvía ese vacío. Todo me es confuso, raro, inexplicable. Estaba tan bien, estaba tan tranquila y relajada; una mañana sin previo aviso vino un huracán y arrasó con casi todo lo que a vos se refiere. No puedo ver la línea 146, no puedo fumarme un cigarrillo sin sentirte, sin que regreses al reflejo de la ventana de mi balcón. Y esa noche viene cada vez con más fuerza. Esos mimos, esas caricias. Esa charla. Esos besos. Me cuesta hacerme la idea que ya no los voy a tener. Arden mis labios ante la falta de ese contacto. Duelen los dedos ante no poder escribirte un mensaje o simplemente clickear en ese botoncito verde al cual ya no tengo derecho a mirar siquiera.
Extraño esas llamadas y esos chistes que sólo nosotros comprendíamos. Esas discusiones por nada que arreglábamos con un "te quiero". Extraño esas tardecitas juntos, esas salidas y el criticar a todos. El que me acepte como era y no se avergonzara de mí. Lo extraño.
No puedo con mi cabeza. Necesito callarla. Necesito dejar de pensar y darle vuelta a todo lo pasado.
No puedo aceptarlo, no quiero hacerlo. Pero como vos bien dijiste, no nos conocíamos.
I'll be waiting for you when you're ready to love me again.