Pesadilla
Y voy cayendo al vacío, lentamente. El precipicio se aproxima... ahí está, lo veo; lo puedo ver cada vez más cerca de mí. No me sueltes, no lo hagas. Me prometiste que JAMÁS me soltarías la mano, que nunca me ibas a dejar sola. Caigo, estoy cayendo y me soltaste, mi vida; me dejaste sola cuando más te necesitaba. Y ahora... ¿cómo creer en tus promesas? Estoy decepcionada, pero te veo desde abajo, tus ojos... tristes porque me vas olvidando a medida que voy cayendo. Y derrepente, con la imagen de tu mirada, todo se va volviendo oscuro, del más espeso negro. Adios, amigo. Te extrañaré, lentamente.
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