Sinceramente, no me animaba a escribirte todo esto. No me animaba a ponerle fin a esta situación. No me animaba a mostrarte lo que fuiste para mí. Pero acá estoy... Decidiendo que éste iba a ser el último día en que pensara en tu piel, en tus abrazos, en tus caricias, en tus guiños y en las "pupo" cosas sin entender y aceptar que se terminó. Porque, en realidad, sólo acepté que se fue tu amor... pero no tu amistad. Es complicado cuando un amigo se va.
Y se me hace un nudo en la garganta y mis ojos se ponen húmedos mientras escucho "One and Only"; nuestro último tema. Nuestro adios. Ese adios que me va a marcar de por vida. Ese adios con el que los dos, con ojos llorosos y con dolor en el interior, comprendimos que más que un amor se estaba despidiendo un amigo, un confidente, un hombro.
No voy a mentir diciendo, o haciéndote creer, que no lloré de amor porque lo hice. No soy de roca, tengo corazón y bastante blandito resultó. Y ya no me amás, y la amás a ella y está perfecto. Es tu vida, y no se puede decidir (ni yo ni nadie) de quién enamorarse.
Es complicado ponerle un stop. Es complicado cerrar una hermosa etapa, una época casi perfecta, de un día para el otro. De un martes para un miércoles. De las cinco de la tarde a las once de la noche. Se me seca la garganta, se me cierra el estómago. No te creo y me niego a ver lo que realmente pasa. Pero pasó y punto.
Ya no sé de qué estoy hablando. Voy y vengo en mis pensamientos y en mi corazón y me cuesta entender qué está pasando. Cierro los ojos, respiro hondo y trato de focalizarme de nuevo.
Volviendo... Tu amistad se fue y nada va a ser lo mismo; ya no me querés y a mí me cuesta dejar de hacerlo. ¿A quién engaño?; o mejor dicho ¿a quién quiero engañar? Me corrompiste el ego, me hiciste sentir que nunca más alguien se va a fijar en mí. Me llevaste al cielo y me dejaste caer desde lo más alto. ¿Así me pagás todo lo que hice por vos? Sos oro puro, eh. Pero no estoy acá para insultarte o mostrarme cual perra resentida. Simplemente vine para sacar de una vez todo lo que tengo guardado desde el cuatro del corriente mes, cuando tu vocecita me dijo "no quiero seguir" y yo te rogaba para que lo volviéramos a intentar.
Fue terrible, ¿no?. Seguramente lo fue para los dos. No me creo ese jueguito de "ya lo superé". Si de verdad me amaste en algún momento, entonces ahora estás pensando en mí, como yo lo estoy al escribir esto. El amor no es algo que se olvide de un día para el otro. Y menos cuando sé que no estás enamorado de ella. Te conozco, me conocés y por más que querramos no podemos negar que sabemos, todavía, lo que el otro quiere decir con cada gesto que emite. No hasta que cambiemos, crezcamos, maduremos.
Es toda una rutina de casi nueve meses que tenemos que borrar. Los llamados a las once de la noche y a las once de la mañana, las vueltas del colegio, los besos en nuestra esquina, Floricienta (o cualquier programa) con leche chocolatada, charlas hasta las tres de la mañana los fin de semana, conectarse sólo para hablar con el otro, salir los feriados, hablar yendo al instituto, las horas de inglés y portugués, almuerzos juntos y abrazos que en realidad eran "todo va a estar bien, mi vida"; inbox diciéndonos chotadas y mil y un cosas más que ambos sabemos y es mejor dejarlas en la memoria. Recuerdos... sólo son eso hoy en día; hermosos recuerdos por los que antes de acostarme sonrío, feliz de haberlos vivido, por lo menos; por no haberme quedado con las ganas de haber pasado estos meses con tu compañía.
Fuiste, sos y seguirás siendo alguien muy importante para mí: el que me enseñó que no hay que rendirse, que siempre hay una salida. El que me hizo entender que ser paciente tiene su recompensa, que se puede ver la vida con otros ojos. Fuiste mi primer amor. Y eso para mí ya es mucho. Fuiste el único que me vio como soy en mi totalidad. El único que me conoce como realmente soy. Mi personalidad quedó al desnudo ante tus ojos y no me arrepiento de nada, por que gracias a ello, aprendí a quererme un poco más. Además, comprendí que es posible que otro sienta algo por mí.
Como digo hace unos días, cuando finalmente comprendí que no quedan rastros de lo que eras: ¿quién me quita lo bailado? bailamos, y fue el mejor baile que bailé en años. Te amé, me amaste, nos amamos y fue lo más lindo. Me enseñaste a amar, te enseñé a sentir, nos enseñamos a ser. Te voy a recordar por el resto de mis días, cosha. Pero como la cosha hermosha que fuiste conmigo, no como lo que sos hoy en día que ya no tiene que ver nada conmigo sino con ella. Y por el amor que te tuve, te deseo lo mejor para siempre; pero no esperes de mí nunca más una charla, un café o un consejo. Tu tiempo conmigo terminó. Mis palabras para vos se acabaron.
Probablemente vuelvas el día en que te des cuenta que te equivocaste como quizás la equivocada sea yo, hoy por hoy; quizás no vuelvas nunca más, pero dejarme decirte una cosita: el día en que vuelvas (si lo hacés) no esperes de mí nada más que una puerta cerrada y una pared de ladrillos. Me va a costar ponerle el punto final a esa situación pero dejame, por lo menos, la dignidad de que mis lágrimas valgan de algo. El tren Bela ya pasó y, con mucho dolor y tristeza, esta vez va en serio.
Fue terrible, ¿no?. Seguramente lo fue para los dos. No me creo ese jueguito de "ya lo superé". Si de verdad me amaste en algún momento, entonces ahora estás pensando en mí, como yo lo estoy al escribir esto. El amor no es algo que se olvide de un día para el otro. Y menos cuando sé que no estás enamorado de ella. Te conozco, me conocés y por más que querramos no podemos negar que sabemos, todavía, lo que el otro quiere decir con cada gesto que emite. No hasta que cambiemos, crezcamos, maduremos.
Es toda una rutina de casi nueve meses que tenemos que borrar. Los llamados a las once de la noche y a las once de la mañana, las vueltas del colegio, los besos en nuestra esquina, Floricienta (o cualquier programa) con leche chocolatada, charlas hasta las tres de la mañana los fin de semana, conectarse sólo para hablar con el otro, salir los feriados, hablar yendo al instituto, las horas de inglés y portugués, almuerzos juntos y abrazos que en realidad eran "todo va a estar bien, mi vida"; inbox diciéndonos chotadas y mil y un cosas más que ambos sabemos y es mejor dejarlas en la memoria. Recuerdos... sólo son eso hoy en día; hermosos recuerdos por los que antes de acostarme sonrío, feliz de haberlos vivido, por lo menos; por no haberme quedado con las ganas de haber pasado estos meses con tu compañía.
Fuiste, sos y seguirás siendo alguien muy importante para mí: el que me enseñó que no hay que rendirse, que siempre hay una salida. El que me hizo entender que ser paciente tiene su recompensa, que se puede ver la vida con otros ojos. Fuiste mi primer amor. Y eso para mí ya es mucho. Fuiste el único que me vio como soy en mi totalidad. El único que me conoce como realmente soy. Mi personalidad quedó al desnudo ante tus ojos y no me arrepiento de nada, por que gracias a ello, aprendí a quererme un poco más. Además, comprendí que es posible que otro sienta algo por mí.
Como digo hace unos días, cuando finalmente comprendí que no quedan rastros de lo que eras: ¿quién me quita lo bailado? bailamos, y fue el mejor baile que bailé en años. Te amé, me amaste, nos amamos y fue lo más lindo. Me enseñaste a amar, te enseñé a sentir, nos enseñamos a ser. Te voy a recordar por el resto de mis días, cosha. Pero como la cosha hermosha que fuiste conmigo, no como lo que sos hoy en día que ya no tiene que ver nada conmigo sino con ella. Y por el amor que te tuve, te deseo lo mejor para siempre; pero no esperes de mí nunca más una charla, un café o un consejo. Tu tiempo conmigo terminó. Mis palabras para vos se acabaron.
Probablemente vuelvas el día en que te des cuenta que te equivocaste como quizás la equivocada sea yo, hoy por hoy; quizás no vuelvas nunca más, pero dejarme decirte una cosita: el día en que vuelvas (si lo hacés) no esperes de mí nada más que una puerta cerrada y una pared de ladrillos. Me va a costar ponerle el punto final a esa situación pero dejame, por lo menos, la dignidad de que mis lágrimas valgan de algo. El tren Bela ya pasó y, con mucho dolor y tristeza, esta vez va en serio.
Chau, cosha. Chau, amorchus. Chau, vidish. Hasta nunca.
I wish nothing but the best for you.
Con cariño, Bela.
PD: Espero que seas muy pero muy feliz, que sigas creciendo cada día más, que sigas siendo la persona excelente que fuiste y que jamás te olvides de que existió una Bela dispuesta a darte todo y que te quiso con cada pedacito de su ser. Por si llegás a leer esto, te repito por última vez (para que te dure toda la vida): Inhalá, exhalá, inhalá, exhalá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario