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martes, 24 de abril de 2012

  Me levanté con la mirada de siempre. Me miré al espejo con demasiado sueño y con pocas ganas me peiné. Pero el día me tuvo una sorpresa esperando en la puerta. Su clima fresco, y con ese vientito sur, me resfrecó la mente y me hizo pensar con más claridad: la vida es corta y hay mucho por aprender. No puedo dejar correr más tiempo en insignificancias cuando hay diversidades de cosas por ver, oler, descubrir, palpar y sentir: sensaciones, pensamientos, emociones, sentimientos, tantos colores y tantos olores. Las flores y su aromita delirante, el aire y su frescurita, el sol y su calorcito. Porque no hay nada más lindo que una mañana de invierno, cerrar los ojos al cielo y dejar que los rayos de la estrella más cercana a la Tierra nos caiga en la cara y nos caliente un poquito. Porque no hay nada más lindo que una tarde de primavera, pasar por una florería y detenerse para ver los hermosos colores de las flores. Porque no hay nada más lindo que levantarse un domingo con el olor a pancito recién hecho.
  Amores que nos dejan, personas que se van, personas que alejamos y lugares que dejamos. Libros y libros por leer, canciones y canciones por escuchar, mil y un razones para llorar y reir, carcajadas que pegar y marcas que dejar. Hojas por escribir, lápices por perder, auriculares por desenredar, y amistades por salvar.              
  Tenemos tanto por hacer y pareciera que la vida fuera eterna, pero te juro que... La vida es corta y hay mucho por aprender. Y que un día, cuando ya no te quede tiempo ni siquiera para reprocharte, vas a mirar hacia atrás y te vas a dar cuenta que no se puede volver. Que las cosas que no fueron hechas, no lo serán y que las cosas que sí lo fueron, hechas están y que no se van a poder cambiar.
  Hay que vivir la vida a flor de piel. No te limites, que no te limiten. Amá, odiá, gritá, cantá, reí, llorá, pero hacelo bien. Sentilo con el alma, con las rodillas, con los brazos, con los pies, con el pecho. Hacelo, pero hacelo bien. Hacelo todo en su máxima potencia. Gozalo, exprimilo, disfrutalo, aunque lo que tengas frente tuyo sea dolor. Porque el dolor se siente, y para sentir tenés que estar vivo. Y ¿qué mejor que vivir? No seas de los que se arrepienten. Sé de aquellos que nunca se reprochan nada porque saben que de eso se trata la vida... de sentirlo todo y morir feliz. Porque aunque la vida haya sido corta y hayas tenido mucho por aprender, le pudiste sacar todo el jugo y vas a poder decir, con la frente bien en alto, yo viví y lo hice bien. Porque al fin y al cabo, todos estamos acá con una misión en común: aprender a ser feliz.

Hoy puede ser un gran día y mañana también.

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