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domingo, 24 de junio de 2012

Una noche cualquiera, principe, nos puede encontrar

"No demostrás un carajo", me dijeron ayer. "Chocolate por la noticia, bombón", contesté. 

Yo creo que el olvido es una fantasía.

Click. Plaf. Tic. Tic. Letra por acá, oración por allá. Una risa, una carita. Y la noche del sábado se llevó otra conversación con mi geme. Un teclado más gastado y un CD una vez más escuchado.
Yo no puedo creer lo que se tardan en dar cuenta que no demuestro nada. Pero nunca lo hice. Soy la cosa más arisca que hay en la tierra, y desde el cuatro de abril lo empecé a ser más todavía. Se siguen confundiendo mis abrazos en joda, mis "i love you" con voz de bebé con abrazos y "te quiero". No, pichón, no es lo mismo. No es igual cuando una mujer se te cuelga para romperte las bolas que cuando te mira a los ojos, te abraza en silencio, aprieta cada vez un poquito más y huele tu perfume con un suspiro profundo. No hay que confundir. 
Puedo pasar por materialista, por sorete, por 'ja de puta, pero ¿la verdad? no me interesa. Yo siento, y creeme que lo hago, pero no necesito demostrártelo todo el tiempo. 
Yo no quiero a todos y generalmente trato que me caigan mal. ¿Enferma? Nah. ¿Idiota? Puede ser. ¿Dolida? Totalmente. Pasé por cosas en mi vida, tengo un pasado, que no me permite encariñarme, abrirme. Y te hablo en serio cuando digo que las pocas veces que lo intenté cambiar salí perdiendo y cada vez más lastimada; así que no. Ya no intento más. Llega un momento donde hasta el cuerpo te pide que dejes de probar y te dice que nada va a cambiar. Te pide un stop, pide que dejes de fragelarlo con tus intentos fallidos de ser una persona normal. El corazón también tiene un límite y se cansa de las promesas incumplidas, de sus juramentos quebrantables. El mío tiene un cartel que dice "Si querés entrar no jures, no prometas y no juegues que el que rompe, paga".
¿Es tan difícil para un hombre entender que no tiene que entrar en el corazón de una mujer si no va a cuidarlo? ¿Tanto cuesta entender que DUELE? Pero será tema de otra entrada.
"Yo no me encariño para después no sufrir tanto cuando el destino lo saca de mi lado, porque no es el hecho de que se vayan... sino el hecho de que no los olvido. I cant forget them". Creo que los sábados logran sacar conclusiones de mí. Cómo los odio. 
Escuchando "beuatiful goodbye" de Maroon 5, con lágrimas a punto de salir de mis ojos, me voy yendo a tirarme en la cama para leer un rato, escuchar música al palo con auriculares y así poder olvidarme del mundo.
Si te cruzás conmigo por la calle no olvides: quizás no te sonría, pero de seguro estaría feliz de que me hayas vuelto a mirar una vez más.

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