Seguidores

jueves, 27 de septiembre de 2012

One more night

No me pidan que explique por qué no sé ni qué es lo que me está pasando, porque no entiendo nada (bah, sí entiendo y no quiero admitirlo, que es otra cosa) pero todos los días estoy deseando que sea después de comer. Si lo está leyendo, entenderá el por qué, y sino mejor.
No está bueno volver a los comienzos, a las ganas, al deseo, a la incertidumbre, a las risas, a las altas horas de la madrugada, a las cosas en común.. its weird. i dont want that things again. I promised to be focous in my studies and anything else but...
Pienso y no paro, eh. Le busco la vuelta y la vuelta e insulto en mi interior porque hasta hace unos días yo sabía lo que quería para mi vida, qué estaba buscando y qué esperaba de cada quien. Ahora tengo que volver a plantearme dónde quiero estar y qué quiero obtener.
Igualmente, casi nada de esto importa. One more night. Eso quiero. Me cansé de pensarlo todo tanto, tengo que dejarlo fluir. Volvió a aparecer y hay que disfrutarlo. Va una, van dos, van tres. Quiero que vayan un millón. 
Y por primera vez en cinco meses, siento que todo está en donde debería... y que los ojitos me brillan una vez más. 
One more night y a dejarlo todo fluir. 

martes, 18 de septiembre de 2012

Moves Like Jagger - Maroon 5 en Argentina - 31/08/12 (unique)



No me importa nada; recuerdo este momento, todos nosotros gritando, saltando, cantando y me convierto en la persona más feliz de este puto mundo. Qué hermosa noche. 

The last song I sang to you



No me avergüenza decir que te dediqué este tema, sabiendo que estábamos los dos en ese recital, prometiéndome poner un fin a todo de una vez. Lo logré, y sólo quería que lo supieras (si es que leés este blog). Además, darte las gracias por todo, F. De verdad, me hiciste muy bien todo el tiempo que estuvimos juntos. Sabé que no me arrepiento de nada y que espero que seas muy feliz.

lunes, 17 de septiembre de 2012

Let's do some living before we die.

Pongo música en mi reproductor. Algo bien up para acompañar el momento. Dejo la ventana abierta con la persiana levantada para que entre todo el fresquito que pueda. Necesito sentir aire. Necesito respirar. Estiro los músculos de todas mis extremidades. Qué placer. Siento como cada célula de mi cuerpo vuelve a funcionar después de cinco días de dolor, mal humor y molestia. Si bien de vez en vez me paraba y me iba a buscar un vaso con agua, una nueva caja de pañuelos o me iba a bañar, no duraba más de veinte minutos en posición vertical. Todo lo que hacía era dormir, leer, escuchar música (que habrá sido dos veces como mucho) y mirar la tele en el sillón si ese día no estaba con un grito al cielo. 
Me levanto de la cama, agarro ropa del placard y voy directo a la ducha. Abro la canilla del agua caliente y dejo que corra un rato hasta que está casi hirviendo. Me meto y me relajo como hace días que no hago. Me lavo el pelo como si no hubiera un mañana, con una cantidad de shampoo que dan ganas de golpearme porque es derroche puro. Me quedo un rato, disfrutando del agua caliente y sintiendo cómo mis músculos de a poco van logrando aflojarse. No había disfrutado de algo tan dulce desde hacía una semana, justo antes de la cirugía. Tenía tremendo miedo de sentirme como en Saw viendo cómo el bisturí se iba acercando a mi boca, no podía con esa idea y necesitaba urgente una manera para no pensar y bueno ¿qué mejor que un baño de inversión para no hacerlo? Así que así fue. 
Me cambio, me seco el pelo, me paso crema en la cara (cómo extrañaba hacer eso; cosa que no podía porque era tocarme y ver las estrellas) y vuelvo al cuarto. Hago una mueca de desprecio al ver el desastre que había dejado después de tanto tiempo encerrada sin siquiera ver la luz del sol. Empiezo por la cama: cambio la sábana, le pongo perfumito, la hago, acomodo las almohadas. Sigo con la ropa: doblo y guardo la limpia, y tiro al cesto de la ropa sucia la que, obviamente, está sucia. Después le toca a mi mesa de luz. ¡Pobre de ella! Da pena. Llena de pañuelitos descartables gracias a mi resfrío, lleno de cajas de antibióticos, antiflamatorios y antialérgicos; no nos olvidemos del vaso de agua por la mitad. Tiro todo lo que puedo, lavo el vaso y ordeno los medicamentos en un intento de limitarlos todos a una cajita. Paso Blem y tiro de nuevo perfumito. Va mejorando. Me voy sintiendo mejor. 
Cómo cambia mi humor un día entero sin dolor y el saber que puedo comer otra cosa que no sea helado. Era lo único que me alimentaba sin hacerme doler y calmándome un poco el ardor. Estaba harta así que ahora el saber que puedo agregar verduras a mi menú me saca una sonrisa, una de las mejores, chueca por la resaca de la hinchazón pero sonrisa al fin. 
Me pongo los auriculares, me tiro en la cama y termino el libro que empecé a leer ayer. Tiro más perfumito y me inmerso en miles de letras, hojas y melodías que es mi vida.

jueves, 13 de septiembre de 2012

Smile (everytime you can)

Me siento Pachano con el título de la entrada, pero bueno, tiene que ver sobre lo que quiero hablar hoy. 

   Estos dos días (de los siete que tengo que estar así) en los que no puedo hablar, reirme ni comer sino es papilla, me di cuenta de lo importante que es para mí la sonrisa, la buena cara, la buena onda. Si bien a veces paso a ser molesta, insoportable y muy irritante, sé que algunas veces vengo bien y le saco una muequita de contentura a más de uno. No soy yo si no ando con una risa al cielo, si no empiezo a hacer caras para hacer reir a los demás, si no exagero cada situación y le busco el lado cómico para aflojar tensiones. Al sacarme esto, me "cortan las piernas". Así de simple. Me deprime estar en reposo absoluto durante tantos días sin poder hacer nada por medio propio, sin poder joder, saltar, bailar. No soy yo. 
   Me encanta estar cantando por la vida, ir disfrutando cada segundo sabiendo que no lo estoy gastando en vano y así, postrada, en una cama, mirando las mismas cuatro paredes todo el día me siento inútil, inservible, malgastadora de tiempo. No, no, NO! Necesito curarme ya, urgente, rápido así salgo a la calle. Encima estos hermosos días soleados, jebús. Me deprime no poder tomar un poquito de solcito, absorber energía del astro rey. Siento que la vida está pasando y yo la estoy viendo correr a mi lado sin poder alcanzarla, sin poder detenerla, sin poder disfrutarla. 
   Hace unos meses dejé de ser la que era: depresiva, bajoneada, mal humorada, para pasar a ser lo que soy hoy: jodona, alegre, sin mal humor. Me desacostumbré a la anterior y tener que serlo a la fuerza, de nuevo, molesta. No me sale. Me miro al espejo, veo mi cara cual réplica de Quico y me tiento y me duele y más me sangra y más puteo porque sé que no tengo que reirme y sin embargo me sale del alma, porque siempre le ando buscando el lado gracioso al asunto para no morirme en llanto.
   Para mí, es mejor llorar a causa de la risa que me provoca el darme cuenta lo irónico, patético de una situación que a causa del dolor por no poder hacer nada en contra de eso. Si no podés hacer nada, por qué llorar? Eso no ayuda, pero si lo encarás con una buena sonrisa, vas a estar relajada/o y vas a poder pensar otras opciones para solucionar aquello que tanto te molesta. ¿Me explico? 
Si no fui muy clara pido disculpas, los antibióticos afectan mi dedos. Simplemente quería compartir mi descontento por no poder carcajearme un rato. 
   En fin....
Au revoir.

martes, 11 de septiembre de 2012

miércoles, 5 de septiembre de 2012

"Sigo apostando por tí" - Cinna

Normalmente escucharía música, vería una serie, una película o simplemente estaría diciendo cosas sin sentido todo el tiempo con tal de no escuchar esa vocecita que no para de hablarme un segundo, que no puedo callar y a la cual yo, particularmente, llamo conciencia. Pero encontré una manera de descansar mientras me recupero, mientras las piezas de mi cuerpo se vuelven a soldar. Leo. No puedo parar. Me paso el día leyendo. Veo las horas pasar, las agujas del reloj marcando el tic tac y sigo, sigo, sigo.
Estoy tan rota por dentro que ante el mínimo movimiento corro el riesgo de desarmarme de nuevo. Me recetaron reposo absoluto y ¿qué mejor manera de pasar el tiempo que siguiendo las letras dibujadas en una hoja? ¿qué mejor manera para no pensar?
Mantengo mi cabeza ocupada, imaginando otros escenarios, imaginando otras personas totalmente diferentes a los que veo diariamente; me distraigo conociéndolas párrafo tras párrafo, tratando de comprenderlas renglón tras renglón. Es la única forma de no sentir tu perfume, de no imaginarme tu voz y de no estar pendiente de mi celular, esperando a que alguna vez vuelva a sonar con tu nombre en la pantalla.
Agarro un libro, me acuesto en la cama o caigo en el sillón y me dejo llevar. Comienzo un nuevo viaje. Uno lleno de nuevas texturas, experiencias, historias; nuevos interrogantes, personajes. Y por unas horas, como máximo por dos días, me convierto en el protagonista. Lo vivo a flor de piel: huelo sus olores, veo sus imágenes, siento sus emociones. Amo, odio, quiero, mato, a través de él/ella, rogando porque ese grupo de páginas nunca acabe, pero impaciente por saber cómo concluye el relato.
Es increíble a los lugares donde se puede llegar con un poco de imaginación, es increíble lo rápido que se puede curar con un libro. Pero es tan efímero el efecto como el de los somníferos. Cuando menos te das cuenta, termina y, con ello, el dolor vuelve. Desesperada busco otro en donde poder poner toda mi atención, toda mi concentración, sin perder el objetivo: olvidarte por un ratito, no registrarte.
¿No registrarlo? No, en realidad no es a él. Verdaderamente quiero perderme en ese otro mundo y no registrar a nada ni a nadie. Quiero volver a encontrar ese caparazón que tenía antes de manera natural, pero que ahora sólo encuentro por medio de textos. Lo necesito para aislarme, volver a encontrarme, dejar que las últimas heridas terminen de sanar de una vez por todas y dejarlas de tocar. Porque eso me hace leer: olvidarme que los tajos me pican y así no me rasque y no las haga volver a sangrar.
Perderme entre los gráficos negros, entre la belleza de vidas exóticas, entre los pensamientos de un escritor. No hay nada que me guste más (salvo la música). Abrirme a ese mundo de cultura, a ese mundo de sueños y deseos que quizás me identifiquen y aprender a cumplirlos.
Me pregunto todo el tiempo cosas que daba por sentadas, me cuestiono situaciones que pienso haberlas superado y entendido. Abro la cabeza a otras perspectivas, a otras posibilidades que creía imposibles. Me borro de mi vida para dibujarme en la de Katniss, Bella, Maya, Alice, Harry, Zezé, de Peeta, de Gale, Finnick, Evie, y tantos otros. 
Me olvido de todos, me curo, me sueldo, esperando que me ataquen otra vez para volverme a refugiar detrás de un escrito tan poco fríamente calculado.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Juguito Baggio de naranja - I cant lie

31/08 ♥ 

No sé en qué pensabas pero

yo pensé en vos todo el tiempo.

I wrote you hundreds letters I will never send.