Vamos a ser realistas por un momento.
Por más que uno quiera o deba tener
autoestima, no se puede
dejar de ser RELISTA.
Al mirarme al espejo no veo ni belleza ni alguien feo,
sólo veo una persona con baja autoestima.
A veces uno espera que le digan que es bonito
pero se necesita ser REALISTA
para aceptar que no se lo van a decir; que sólo se van a callar.
Y siendo RELISTA, vas a ser lo
suficiente maduro para aceptarlo o deprimirte
por ello.
Y ser REALISTA no significa ser negativo;
significa aceptar la realidad.
Yo soy realista, y acepto que no soy ni hermosa
ni linda ni bonita,
que mi nariz no es la más perfecta ni mi boca
la más deseada;
y que mi cabello puede que sea un nido de pájaros...
¿Pero qué se puede hacer contra eso?
¿Operaciones? ¿Cirugías?
Nos tocaron estas cartas y queda en nosotros cómo las usemos.
Quizás no sea la más flaca,
pero puedo hacer dieta, ejercicios.
Quizás no sea la más delicada, pero puedo cambiarlo.
Quizás no se trate de tener autoestima o ser REALISTA; quizás, y
sólo quizás, se
trate de no fijarse tanto en la envoltura sino
en el contenido...

No hay comentarios:
Publicar un comentario