Seguidores

lunes, 12 de septiembre de 2011

Am I falling in love? That's not me.


Te extraño. Te necesito. Te quiero. Y varios me dicen que soy una idiota por haberte dado otra oportunidad, y otros tantos me dice que estuve bien y que hice lo que debía: seguir al corazón. 
Me volviste cursi, me volviste un "flan", me volviste más sentimental de lo normal y hasta me volviste una persona más feliz. Me sacás una sonrisa día a día; me das ganas de vivir. Y no es otra expresión sentimental empalagosa, simplemente me das ganas de vivir para luego tener algo qué contarte, para tener temas de conversación. Mi vida era muy monótona y gris antes de tu aparición; y si bien me agitaste el mundo de una manera un poco dura (a veces), hiciste que se torne menos aburrido, menos igual. Todos los días trato de buscar la manera de complacerte, de mirarte a los ojos y de sacarte una sonrisa. Quizás lo logro, quizás no, pero no me arrepiento de ninguna estupidez de la que soy (y fui) capaz de hacer para intentarlo. No creo tener palabras que puedan expresar exactamente lo que siento, pero juro que estoy haciendo mi mejor esfuerzo.
¿Cómo explicarlo? Me levanto sabiendo que te vas a asomar por la ventanita del aula, me vas a mirar, te voy a sacar la lengua y me vas a dedicar una sonrisa. Y ese pequeño detalle ya me hace las dos primeras horas más llevaderas. Toca el timbre y bajo las escaleras para juntarme con todos; te veo, me ves, me saludás con un beso, te abrazo y no te suelto por quince minutos. Y ese pequeño hermoso detalle me hace la tercera y cuarta hora más llevaderas. Toca el timbre de nuevo y bajo las escaleras para juntarme con todos; te veo, me ves, me das un beso, te abrazo y no te suelto por quince minutos. Y ese pequeño hermoso detalle me hace la quinta y sexta hora más llevaderas. Toca el timbre, por última vez en el día para avisarnos del recreo, bajo las escaleras para juntarme con todos; te veo, me ves, me das un beso, te abrazo y no te suelto por quince minutos. Y ese pequeño hermoso detalle me hace la séptima y octaba hora más llevaderas. Y toda la mañana esperando para que sea la una y media de la tarde para volverme caminando con vos, de la mano o abrazados, por Simbrón. Nuestros puntos de paro, nuestra esquina y nuestra calle (que ni idea tengo de cómo se llama); Emilio Lamarca y las vías. 
Esos llamados, esos chistes malísimos, esas risas, esos ''te extraño'' al teléfono, esas llamadas perdidas... Todo hace que me saque una sonrisa. Y no estoy acostumbrada a esto. Algunos tantos lo llaman ''amor'', otros lo llamamos ''enamoramiento adolescente''. ¿Qué será? ¿Qué es? No tengo idea, ni me interesa; sólo quiero que esta cosa dure un poquito bastante más que la última vez y que no me arrepienta de esto que acabo de expesar. 

Nota Personal: Nuestra hija de te manda saludos, dice que le debés la cuota alimentaria (jaja). Almendra te ama :3

No hay comentarios:

Publicar un comentario