Tengo sueño y estoy mirando el USA Open 2011. Y anoche me dormí escuchándote, y anoche tus palabras sonaban sinceras... ¿Eran sinceras? Ya escuché ese reportorio de tu boca dos veces, y las dos veces prometiéndome lo mismo. No prometas una tercera. Disfrutá, esperá, dejá que fluya. Y soñé con Roma, soñé con Palermo, soñé con mi dpto, soñé con vos. ¿Es eso bueno? Me desperté con tu llamado y un "te quiero", me desperté con una sonrisa, me desperté de buen humor. ¿Es eso bueno? No quiero que se me haga costumbre. La última vez que me acostumbré, a los dos días dejaste de hacerlo y todo se tornó del más espeso gris. No quiero que el blanco que logré casi ver se espese y se ensucie.
Me dijeron que si bien me ven mejor, no llego a ser la Bela de antes. No me siento la Bela de antes: la que canta por la vida, la que sonríe ante todo, la que baila sin parar, la que siente y quiere tanto que siente que se le va a salir el corazón; es que tengo miedo de volver a serlo, de volver a hacerlo. Recuperame, ayudame, abrazame, quereme, haceme volver. Confío, haceme volver.
Me prometí por mi salud mental y física que iba a ser la última vez que confiaba. Y por más que me cueste, no voy a hacerlo una cuarta. Te hice prometer que si esto se volvía acabar que te vayas y que no vuelvas nunca y esa sí es una promesa dispuesta a cumplir y hacerte cumplir. Ya segunda vez jugaba por mi orgullo, esta vez ya estoy jugando por mi dignidad. Devolveme el orgullo y no me hagas perder mi dignidad.
Y está ganando Nadal, y tendría que estar hinchando por Nalbandian; pero de onda... ¡que gane Nadal! Me cae mejor, me gusta más. Y después que gane Delpo y Mónaco.
No hay comentarios:
Publicar un comentario