Prometí dejar de pensar en vos, prometí dejar de abirme con la gente, prometí mantenerme segura en mi caparazón, prometí dejarte ir, prometí entenderte, prometí no ilusionarme, prometí no autodestruirme más
(Promesas, promesas, promesas y más promesas) pero no logro cumplir nada. Y eso está bien
(espero), porque de eso se trata vivir ¿no?: de decepciones, de amor, de locura, de sentir, de sufrir, de reir, de llorar, de caer y de levantarse, de tropezar y seguir, de amar y de odiar, de querer y de dar. Pero también se trata de límites y de buscar, no sé si la felicidad, pero sí la tranquilidad con uno mismo y yo no estoy tranquila ni conmigo ni con los demás. Llegó el punto donde me di cuenta que no me quiero lastimar más. Soy masoquista pero tengo mi límite y sé reconocer cuando me estoy dejando caer en un mundo por donde ya pasé y no quiero volver; porque me hace mal creerme un mundo fantástico donde no existe, porque no quiero sufrir más. No quiero ilusionarme, no quiero volar hasta lo más alto para darme cuenta que no sé cómo volar y caerme, y darme contra el suelo una vez más.
Llegó el momento de decir
basta y cumplirlo. De ponerle un verdadero freno a esto. No gano nada enroscándome en una ilusión ilusa llena de esperanzas. No gano nada quedándome sentada esperando que un día te acuerdes de mí y te des cuenta que lo que creiste remedio fue peor que la misma enfermedad. Es tiempo de que verdaderamente comprenda que te fuiste y que no vas a volver. Es tiempo de ver que ya no estás para mí. Es tiempo de entender que te perdí y que por más que lo anhele el tiempo no va a volver atrás y volver a empezar todo de cero. Es tiempo de dejarte ir, aunque siempre algún recuerdo tuyo va a quedar en mí. No fue mucho tiempo, pero fue intenso.
Fue real. Pero como ya dije otras veces...
FUE y no será
(al menos no por ahora; sí, la esperanza sigue en pie... y seguirá hasta que tenga que estar). Siempre hay tiempo para el arrepentimiento, pero a veces suele ser tarde. No me arrepiento de nada, salvo de hacerme esto a mí misma.
Por todo esto hoy digo basta...
(lo que seguramente logre cambiar una mirada tuya y un "perdón" saliendo de tu boca, pero la intención está).
No hay comentarios:
Publicar un comentario