Mientras caminaba, bordeando la vía del San Martín a no más de cuatro cuadras de mi casa me pregunté a mí misma si lo que sentías realmente fue así. Si tus "te quiero" fueron realmente sentidos. Porque quizás yo estuve así de mal, como sé que sabés que estuve, por nada, por alguien quien no valió la pena en lo absoluto. Pero mi sentimiento hacia tu persona no me permite pensar eso ni por asombro. Me presiona a creer que todo lo dicho y todo lo sentido fue real.
Mientras caminaba, bordeando la vía del San Martín a no más de cuatro cuadras de mi casa por fín se plantó la idea de seguir adelante; mi mente hico ese "click" tan esperado, tan anhelado. Ese sueva y dulce susurro del viento que me dijo en casi un suspiro: "fue..." Y sí, fue y será. Fue lo que tuve que ser, y será lo que recuerde de ese fue. Pero fue bueno, fue lindo, fue tierno, fue perfecto. Fue (simplemente como ese verbo en pretérito perfecto demuestra). Y hoy por hoy, ahora, en este intante, no me arrepiento de nada y ya no me pregunto si realmente vale derramar una lágrima misera por vos, porque cada lágrima fue un aprendizaje y cada pregunta un crecimiento interior. Así que con voz ronca pero firme, te digo (esperando no arrepentirme) que lo fue ha sido, y lo que tendrá que ser será, amigo. Y por primera vez afirmo que te quiero sin dudarlo y que, sin importar lo que hayas sentido, me siento orgullosa de haber llorado, gritado, putiado, pegado por vos; sin darte cuenta, y puedo jurar que hasta sin querer, me enseñaste cómo ser más fuerte en esto a lo que algunos llaman, "el tren que pasa pocas veces, y qué tren el que pasa", amour.
(que idiota soy JAJAJA)

No hay comentarios:
Publicar un comentario