Seguidores

sábado, 20 de agosto de 2011

 y cuando las cosas ya te chupan un huevo y todo te da igual, es cuando tenés que empezar a preocuparte porque ya no sentís lo mismo.


Se siente como un vacío bastante extraño; una sensación bastante extraña. Cosas en mí cambiaron, como cambian en todos a diario, y no me puedo acostumbrar. No me puedo acostumbrar a ese sentir de que todo me da igual, que ya no me interesa tanto como antes si me atendés o sino, si me querés o si no, si pensás en mí o si ya no. Y no me gusta, no voy a mentir. Me gustaba esa extraña adrenalina diaria que sentía cuando me llamabas o cuando me hablabas por msn. No puedo decir que no me hice un toque adicta a tus caricias porque estaría mintiéndome a mí misma. Me hice adicta a tratar de desifrarte. ¿Frustrante? Pfff, para nada. Pero me encanta, me da en qué pensar, en qué gastar el tiempo. Y con tus defectos y tus virtudes te quiero y creo que está bueno. Pero ya no es lo de antes. ¿Habrá pasado los tiempos de emoción? Y hasta hay veces en que me pregunto si realmente esto vale la pena, si nos hace bien. Tengo la presión de gente que me dice, constantemente, que te cuide, que no sea boluda y que no te pierda; que sos un chico exepcional, muy bueno y que desde hace un tiempo te notan muchísimo mejor: con otra cara, con otro humor, con otros ojos. A lo que nunca me quedó más remedio que preguntarles si lo que me estaban tratando de decir era que yo había sido la causante de esos cambios. Adiviná que me contestaron: que sí. No supe, en ese momento, si alegrarme, si no creerles, si remplantearme cosas o si simplemente hacer de cuenta que nunca habían dicho nada. ¿Notaron cambio alguno en mí? ¿Tengo otra cara? ¿otro humor? ¿otros ojos?. ¿Cambié?. ¿Fuiste el causante de eso?. No sé, nadie me lo dijo, y hasta ahora, muy pocos supieron contestarme. ¿Te hago feliz? ¿Me hacés feliz? ¿Qué es lo nuetro? ¿Esto es lo que, vos, tomás por relación? ¿De verdad me querés? ¿De verdad me interesa si me querés? ¿Te quiero más de lo que vos a mí?; como éstas, miles de preguntas más que jamás te voy a formular y no, precisamente, por falta de valentía (porque todos saben que es lo que menos me lo impide) sino porque sé que va a ser como hablarle a una pared con ojos - no vas a contestarlas-. Y varias veces me dijeron ''¿qué podés pretender de un chico de quince años, Be?'' y yo sé, que por más que tengas quince años y seamos dos pelotuditos adolescentes a vista de todos, sos mucho más inteligente y maduro de lo que aprentás y que sos capaz de muchísimo si te lo proponés, pero de ahí sale una de las tantas preguntas ¿realmente te querés proponer estar conmigo?. Como podés ver mi cabeza es un buen quilombo que estoy, hace días, tratando de ordenar. Y te juro que no ayudás ("no jures", me dice una vocesita en mi cabeza). Te pregunto MIL quinientas veces si te pasó algo, si realmente querés seguir y vos sólo contestás que no pasó nada y que sí querés seguir. Cualquier persona que vaya a leer esto va a preguntar ¿de qué mierda se queja esta pelotuda si el flaco le contestó?, pero no es el hecho de haberme contestado, porque yo también lo puedo hacer sin mirar a la otra persona a los ojos. Y me confundís, me mareás y constantemente: me mentís en boludeces (¿con qué necesidad? no te voy a morder), me hacés sentir que no soy nadie para vos después del colegio y me hacés sentir todo cuando estoy con vos, me hacés sentir que no te importo pero después venis de la nada con esos abrazos que me hacés sentir casi única; me hacés sentir que te engomo, que te canso, y después cuando te digo que te quiero y contestás "yo más", lo hacés con esa sonrisita que tanto me copa y tanta ternura me causa, me hacés sentir que te doy vergüenza ¿te doy vergüenza? porque si es así, lo lamento, pero no sigo (no voy a seguir con alguien que siente vergüenza de estar conmigo y de tener una persona como soy yo al lado), pero tampoco quiero que por no saber qué hacer me sigas mintiendo cuando realmente no estás seguro si realmente querés seguir. No siento que confíes en mí. Ya no confiás. Y es como que una vocesita (sí, otra más) me recuerda constantemente que antes, cuando no éramos nada, podíamos llegar a hablar HORAS y HORAS sin cansarnos y de cualquier boludez. Que estemos, no significa que estemos y punto. Estar se trata de estar: de conversar, de seguir conociéndose, de joder, de reir, de llorar(?), de boludear, pero juntos. Yo no sé qué entendés vos por relación, pero lo que estamos teniendo para mí no es más que ''estar saliendo''. Con esto no quiero decir que quiera dejar de estar porque nada que ver, pero es lo que yo siento y mi punto de vista de todo; que si bien hablando de estoy temas soy un queso, se me da bastante bien (por lo que yo creo) expresarlos por escrito. Me doy a entender mejor. 
En fín, no releí lo que escribí por lo que no estoy muy segura de que esté todo perfectamente escrito y expresado, pero lo quiero dejar así, porque así salió en el momento y por algo fue que así fue. Seguramente no lo vayas a leer nunca (como puede que sí), probablemente cuando lo leas te chupe un huevo y medio. Pero, sinceramente, no tengo ganas de que este "estar" se torne costumbre para mí y deje de sentir lo que sentía y siento por vos, porque me gusta (en parte) sentirlo.
Me gusta quererte sin querer, y que sin querer queriendo te quiera. Pero no niego que me preocupa que te quiera más de lo que vos me querés sin querer quererme tan poco. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario