Estaba más que bien esta mañana. Mucho mejor que bien. Y te vi... y todo seguía bien, sin bajones, sin rencores, sin llantos; hasta te pude hablar y joder. Primer módulo y todo bien, primer recreo y todo mejor. Termina el primer recreo, me dan una hoja y un mp3 (tu mp3). La abro y leo: "por tí, todo lo que hago, lo hago por tí; es que tú me sacas lo mejor de mí. Soy todo lo que soy porque tú eres todo lo que quiero". Que me querías el martes, que me amabas pero ya no, que no sabías cómo explicármelo, que cambiaste y que yo fui la causante de ello, que me dedicás una canción y que me deseás lo mejor para mi vida.
Una lágrima de acá, una lágrima de allá y te escribo una hoja sin fecha, sin nombre...: "por tí, todo lo que hago lo hago por tí; es que tú me sacas lo mejor de mí. Soy todo lo que soy porque tú eres todo lo que quiero". Que te adoro, que te sigo adorando y que te extraño cada día como si nunca alcanzara, que te deseo con tanta fuerza como si haciéndolo pudiera materializarte frente mío; que te agradezco todo, que debo vivir, que debo dejarte ir, que no entendí nunca nada pero que me hiciste feliz, que te amo y que no puedo negártelo, que tengo que seguir y ser feliz y que te deseo lo mejor para tu vida.
Tenía pensando escribir una entrada puteándote como cada vez que sucede algo con vos, pero no puedo... Escribiste tu primera carta sólo para decirme adiós y si bien fue para eso, lo hiciste. Pudiste y me siento orgullosa de vos. No puedo odiarte y por eso me aborresco, pero me pone feliz saber que vas a estar bien y con gente que te quiere. Me alegra saber que sos mucho más feliz y que aprendiste a ser más como realmente deberías. Y es que tú me sacas lo mejor de mí. Igualmente, sigo preguntándome por qué me escribiste esa carta; por qué si me veías tan bien tuviste que hacerme llorar; por qué tuviste esa necesidad de hablarme a través de esa hoja y no personalmente; por qué me tuviste que dar a entender que pensaste en mí. Te juro que ya estaba logrando olvidarte; estaba a punto de dejar de pensarte... PERO NO! Justo cuando estaba ahí, ahí, tan sólo a pasos de volver a ser la de antes, APARECISTE de nuevo. Y no precisamente para alegrarme, sino para decirme Adiós.
Te digo, sin mentirte de nuevo, que si me hubieras dedicado antes la canción, habría hecho lo imposible por no dejarte ir... Pero como sabemos, sos un queso demostrando lo que sentís y, que por cagada de eso, perdés muchas cosas. (y no paro de lagrimear y de escuchar la canción... al menos me hace sentir útil).
Espero que seas muy pero muy feliz, que sigas creciendo cada día más, que sigas siendo la persona excelente que sos y que jamás te olvides de que existió una Bela dispuesta a darte todo y que te quiere con cada pedacito de su ser.
Por si llegás a leer esto, te repito por última vez (para que te dure toda la vida): inhalá, exhalá; inhalá, exhalá.
Te desea lo mejor: Bela.
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