José Sabía que no puede ser,
que esos amores no pueden durar
y que la vida es así:
que te da sólo pa' quitarte.
Y así arrancó para algún callejón,
mirando nada, escuchando un adiós;
adiós a todo placer
que te saque de la amargura.
El mostrador ya no aguantaba más,
de codo un callo y de pie por la fe
que tiene el que se cayó
para levantarse de nuevo.
Ya no había letras pa' su caminar.
Amanecía y la feria otra vez,
buscándole su lugar
para quien se la juega entero.
Y sin embargo levantó
copas y copas al dolor,
al dolor de seguir vivo
(que es lo bueno que tiene el dolor)
y también al placer de ganar y perder.
El día se iba y con él su penar,
ya estaba listo pa' verla volar;
"que no se vaya a caer",
pensaba cuando cerraba el puesto.
[...]
El amor sabe durar
lo que dura en llorar un muerto.
Ya se olvidó de lo lindo que fue,
ya se olvidó y no se va a acordar más.
"Era feliz sin amor", pensaba y le caía una gota.
"No se me quede, José, por favor;
alguna vuelta le vamo' a encontrar.
Y déjese de pensar,
que la música es una nota".
[...]
Si todo parece jodido es cuando hay que poner.
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