Seguidores

lunes, 27 de junio de 2011

Pero el viajero que huye, tarde o temprano detiene su andar.



   

   Hola, pedazo de infeliz... Sí, sí, a vos; a vos que te hacés la dura y sos más blandita que gelatina de frutilla light. A vos que te la das de ruda y sos más sensible que mujer embarazada con una hermana indispuesta. A vos que por orgullo no mostrás tus emociones y te comés toda angustia que te carcome por dentro. A vos que te hacés la mala y sos más buena que el pan (tan buena que te creo pelotuda a veces): sinceramente no puedo creer lo imbécil que resultaste. Mostrando tus ingratas, y no merecidas, lágrimas. Demostrando al mundo que sos capaz de recordar con tal fuerza que el mismo recuerdo logra, además de remover tierras que creías enterradas, hacerte perder un poco de ese 70% de agua que tenemos en el cuerpo y más de la mitad de ese 100% de dignidad con que nacemos. No quiero ni recordar la forma en que tu cara se transformaba en algo horrible a causa de la fuerza que hacías para mantener esas lágrimas dentro de tus ojos. ¡BASTA, COBARDE! ¡LLORÁ! ¡DEJATE LLEVAR POR TUS EMOCIONES DE UNA VEZ POR TODAS! ¡BASTA, IDIOTA! ¡DESAHOGATE! Pero no... Vos ahí, dispuesta a todo con tal de no demostrar tu debilidad, con tal de no mostrar que realmente lo querías, lo querés... Lo querés. Ahí, actuando como si ese momento nunca hubiese ocurrido, como si ese encuentro de miradas no te había afectado; actuando como si ese insitante en que rozaste su mejilla con la tuya no te hizo recordar viejos tiempos y querer rogarle (de rodillas si era necesario) que volvieran a ser como antes. Estabas ahí, parada de espaldas a él, mordiéndote la lengua para no contestarle, para que no piense que de tu parte todo sentimiento hacia ese ser humano seguía intacto, tal cual como lo dejó cuando se fue. Y ahí estabas mostrando vos, otra vez, tu falta de dignidad y tu sobra de orgullo. Ahí estabas no queriendo mostrar tus putas emociones nuevamente.
   Pero como toda persona en este puto mundo: fallaste. El agua empezó a brotar por tus ojos y todo se derrumbó. Todo escudo, toda fortaleza armada para ese momento (que no estaba previsto), toda fuerza sobre-humana para no llorar, todo lo que habías trabajado para en ese preciso instante no hacer lo que estabas a punto... se derrumbó. Bastó una sonrisa de ese otro infeliz, para que tu mundo se derrumbara como aquel martes. ¿A vos te parece? Tanto trabajo al reverendo pedo. Pedazo de infradotada, ¿dónde mierda había quedado tu hermosa coraza? Y no me vengas a decir que no estabas preparada para ese encuentro, porque venías preparandote hacía meses. Entiendo que fue muy rápido, pero no tenías excusas para llorar de esa manera. Una cosa era mostrar tus emociones y otra muy diferente, ahogarte en tu propia agua salada, madre.
   Sigo sin creerlo. Semanas esperando ese minuto para que lo cagues con tu indiferencia... Obviamente, que ni me atrevo a preguntar si planteaste las cosas, porque me imagino salir de tu boca ese hermoso y nada agradable ''No, no pude''. EXCUSAS, EXCUSAS Y MÁS EXCUSAS. Tuviste tu momento, no lo quisiste ver, no lo quisiste usar, no te atreviste a siquiera mirarlo a los ojos más de dos segundos porque sabías que se iba a venir todo el mundo abajo frente a él y tu orgullo no iba a permitir esa pérdida del último porcentaje que tenías de dignidad. ¡CAGONA! ¡COBARDE!
   No puedo seguir hablando con vos, porque cada minuto me frustro más y más. Es increible lo poco que te hacés valer. Encima el otro, el amor en persona, abrazándote, consolándote, y vos llorando por ese otro gil en vez de estar disfrutando de F. Nah, si cuando digo que sos un pedazo de infelicidad andante tengo razón...
Chau, infeliz! 
Espero que seas más (in)feliz todavía! 
Te desea lo mejor, tu AlterEgo.


"Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
  aenfrentarse con mi vida...
Tengo miedo de las noches
que, pobladas de recuerdos,
encadenan mi soñar..."

No hay comentarios:

Publicar un comentario