Últimamente ando muy colgada con todo. Mi mente está en otra cosa. Y no me gusta que esté tan metida es esa otra cosa porque tengo miedo que esa cosa me haga sufrir, que me lastime. Como dije en otra entrada, yo solía ser una roca (o una piedra) y ahora volví a ser un flancito. Sólo una persona, anteriormente, había logrado encontrar mi lado sensible y me lastimó, ¿por qué ahora no temer y creer en que no son todos iguales? Por más que todos me lo digan, y que yo trate de creérmelo, me resulta difícil. El miedo sigue ahí, el miedo no se va, el miedo no se esconde.
Después de eso, tengo angina y casi ni hablar puedo. Me duele tragar y hasta respirar. Tengo los oídos tapados y las pastillas están haciendo que sea una canilla de mocos. Pero sin emabargo, me siento bien. Estoy contenta. No sé, eso de ser adolescente se me complica; todavía no le caché la onda (la cual seguramente cache cuando ya sea adulta)
En fin... nada. Eso.
Me fui a ver los únicos.
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