Vengo a compartir con quien quiera que esté leyendo mi felicidad. Bueno, no sé si exactamente es eso. Pongámosle que vengo a compartir mi... ¿Cómo decirlo? Mi buen humor. Quizás no importe, pero así como comparto la mierda que caga mi vida, es justo contar la brisita que me regala el día. Esa brisita fría que me relaja y me hace levantar la cabeza al cielo y sonreír. Sí, sonreír. ¿Yo? ¿sonreír por nada? Sí, no sé. No me reconozco. Normalmente soy la típica caracúlica que le chupa un huevo todo y mira mal por costumbre... pero hoy iba por la calle sonriendo, cantando cual loca demente.
Cada día todo mejora: me relaciono con otros, mi promedio, mi rendimiento escolar, mi estado de ánimo que de nuevo depende de sí mismo, mi forma de ver las cosas, los colores, los olores, los sonidos. No sé, ¿será que al estar mejor, estoy de buen humor, encaro las cosas de mejor manera entonces salen bien y mejor me pongo, más de buen humor... y así? No importa la razón, la cuestión es que así es como estoy.
Mis dedos se enredan al tratar de moverse todos juntos para escribir rápido a causa de la excitación que me produce este sentimiento de contentura. Todas las ideas, todas las palabras quieren salir al mismo tiempo. Y me río, y sonrío, y no puedo creer lo bien que estoy. Les juro que cuando él me dejó, pensé que nunca más iba a encontrar un motivo para estar así, nunca más iba a tener una razón para seguir adelante; pero acá estoy, con ganas de que sea el 21/06 para ir a ver Tan Biónica con una de mis mejores amigas, quiero que sea sábado para rajar al cementerio de Chacarita o cualquiera a sacar fotos y pasar un día de paz, quiero que sea viernes para ir a lo mi otra mejor amiga a cenar y a joder con sus primos, quiero que sea el 27/07 para ir a ver Maroon 5.
Some boys take a beautiful girl and hide her away from the rest of the world,
I wanna be the one who walks in the sun. Oooooooh, girls just wanna have fun.
Fuck, tengo tantas cosas por hacer, y todas me hacen feliz. Bueno, otra vez... Me ponen de muy buen humor. Ojalá que el resto de mi vida (sí, porque no quiero que nunca se acabe esto de estar así como quien no sabe) sea de esta manera, esté de esta forma. Aprender que las cosas chiquitas como una flor, una brisita, un colibrí también nos pueden cambiar el día. Un blues, un tecito, un rodete, un buzo grande y comprendiendo día a día que a veces es mejor gambetear, pisar fuerte y amagar que no tocar la pelota siquiera. Prefiero pegarle al caño que nunca haber intentado el gol.