Seguidores

viernes, 18 de mayo de 2012

Man, i feel like a woman

Me siento... Me siento bien. Día lluvioso, fresco pero tranquilo.
Uñas recién pintadas, olor a quita-esmalte y un tecito (porque éste se volvió mi adicción).
Hoy te vi, hoy los vi. Ahí, abrazados, de la mano, felices y fue genial que no se me haya movido un pelo.
"Dime de que alardeas y te diré de qué careces"; pero no es mi caso, no hoy.
Me sorprendo, me felicito, me doy unas palmaditas en la espalda. Se siente tan bien, tan dulce; se siente tanta paz.
Y respiro y puedo sentir mis pulmones llenándose de oxigeno por completo después de mucho tiempo. Y te veo y no te miro.
¿Podés creerlo? El tiempo está empezando a curar las heridas.
Porque el amor a veces flecha y lastima, pero las heridas cicatrizan, y si bien deja marcas, con el correr de los días ya no duele. Y a mí ya no me duele.
Estoy tan tranquila que me disfruto como si fuera el último día. Por las dudas, uno nunca sabe, ¿viste?
Sería como... la calma antes de la tempestad, ¿no?
Paso más tiempo conmigo. Me voy conociendo cada día un poquito más y es asombroso lo que encuentro.
No es de egocéntrica, pero está bueno conocerse, saber qué se piensa de ciertos temas, qué se siente ante tal o cual situación. Encuentro tiempo para darme pequeños gustitos, para demostrarme un poco de amor (cosa que antes no hacía). Encuentro tiempo para ser mujer.
Y te deseo lo mejor, che. En serio. Me pone bien saber que vos también lo estás con ella y con tu nueva vida.
Parece ser que al final tenemos caminos totalmente diferentes, pero al menos parte de éste lo caminamos juntos y no estuvo nada mal.
Me encanta poder decir que no me arrepiento de nada. Es más... ¿sabés qué? No me arrepiento de nada y me encanta este sentimiento de paz interior.
Y como te decía... espero que seas la persona más feliz del mundo entero, sin rencores, sin resentimientos y sin odio. Menos que menos te odio porque, como una vez te dije, odiar me desgasta y al otro (en este caso a vos) ni lo modifica. Sólo pierde uno y, ese uno, soy yo. Así que... vivamos felices, libres de pecados. Riamos, jodamos, disfrutemos, vamos, ¡dale!
Escuchemos Muerte en Hawaii y hagámoslo con una sonrisa recordando lo que fue y lo que aprendimos del otro. Al menos pasó... ¿no?

No hay comentarios:

Publicar un comentario